CRÓNICA || SD EIBAR - UD LAS PALMAS [1-0]


La derrota en Eibar desnuda las miserias de un equipo llamado a la gloria pero que no termina de alcanzar el nivel mínimo para mantener tales aspiraciones. La UD Las Palmas ha caído derrota por un gol fantasma que las imágenes refuerzan la sensación que nunca llegó a traspasar la línea de gol, mas no es una derrota injusta ya que a los puntos no hizo méritos para obtener nada positivo. Preocupa, y mucho, que ante un rival que hizo bien poco la UD se haya mostrado tan incapaz.

Avisábamos en nuestra previa de los peligros de un rival que estaba realizando una magnífica campaña, y recalcábamos que esta versión del equipo armero no era fiel al habitual estilo del fútbol aguerrido y vertical del Norte. En esta ocasión, el equipo de Garrido sabedor que a priori la UD tiene mayores argumentos para capitalizar la posesión del balón, mutó a una versión más clásica, más básica si cabe, desplegando una demostración del más auténtico fútbol vertical y veloz, tácticamente replegados y fuertes atrás tan típico de los embarrados terrenos de juego del País Vasco.

Figueroa fue titular, pero dispuso de pocas ocasiones. ©LFP.es
Con dos grandes novedades al frente (Galán y Figueroa) la UD inició el partido deseosa de demostrar las manidas credenciales de plantilla galáctica, dando uso a los argumentos que la posiciona a favorita para el ascenso. Los primeros quince minutos la UD sumó a la posesión del balón (ayudada también por el desinterés local por éste) una presión adelantada para complicar el inicio de las jugadas armeras. Y podemos dar fe que durante un buen tramo del encuentro parecía estar bajo control, haciendo honor a ese máxima que reza que "el que tiene el balón, controla el partido". La posesión es un medio y no un fin, y en eso es en lo que se equivoca la UD, que abusa del traslado del mismo, sin profundidad lo saca a pasar por los alrededores del círculo central muy alejado de la zona de peligro. Este equipo no tiene instinto asesino, no encuentra el resquicio en las murallas rivales ni el momento de desequilibrio, tanto que fue Valerón quien con un tiro flojo y raso, extremadamente fácil para el arquero, dispuso de la primera ocasión. La UD se mostraba frágil en su área, confusa en la medular y sin mordiente en la vanguardia. 

Con poco el Eibar se iba acercando al área de peligro, en una de ellas nada más comenzar el choque Galán, con poco ritmo de partidos, recibió una amarilla que condicionó tempranamente sus acciones. El Eibar olió la sangre por el flanco del central reconvertido a lateral y poco a poco fueron llegando las ocasiones azulgranas. En la antesala del gol fantasma, hubo un remate al palo de Mainz. El gol, que a nuestro criterio no lo es, nació de una jugada de estrategia que el conjunto amarillo no supo defender, pero a estas alturas con poco el Eibar ya había sumado más puntos para ir mereciendo más que un empate. Ante la duda al árbitro y sus asistentes le convencieron más los gritos de gol de la grada y los brazos al cielo de los locales que las tímidas protestas de unos jugadores amarillos que se muestran apáticos incluso cuando son claramente perjudicados.  Como ya mentó en su día Jose Mourinho ante el gol fantasma de Luis García en las semifinales de Champions: "Es la 1ª vez que un estadio marca un gol."


El gol fantasma azulgrana. La impresión es que no entra. ©RTVC.
Tras la desafortunada jugada la UD tardó en reaccionar una eternidad, sin plan preestablecido de antemano, es muy complicado improvisar de inmediato sobre el campo. Aferrada a la fe de su supuesta superioridad a través del balón se agarraba a él como el naufrago al tablón de madera, ilusa de creerse a salvo pero realmente a merced de las olas. Los jugadores que tienen que marcar la diferencia no lo hacen, Masoud o Nauzet Alemán que por experiencia y calidad debería de desequilibrar la balanza del lado de Las Palmas son una plomada que hunde aún más el equipo. En esta deriva incluso ya no hay debate de Apoñodependencia ni Apoñoinfluencia, la presencia del malagueño ya hace jornadas que dejó de ser un factor clave para el devenir de los partidos. El único en la medular que con dignidad porta la camiseta amarilla es Valerón, al que se le puede agotar la energía pero no su mente preclara y su calidad que son son eternas. 

La incredulidad llegó cuando el carrusel de cambios llevado a cabo por Sergio Lobera dejaba injustamente fuera del terreno de juego a jugadores que aportaron más que algunos que disputaron los 90 minutos. Con argumentos futbolísticamente pueriles como la acumulación de efectivos en el área contraria quiso la UD revertir el resultado. Y apunto estuvo de lograrlo en alguna ocasión, pero más por la insistencia que por la coherencia de su juego. Sin Valerón, que fue cambiado, se acabó abusando de la verticalidad ante un rival que dejaba jugar la UD, con ello se ganó en presencia en las cercanías de la portería armera, pero se seguía con el mismo colmillo romo y rumiante que luce el equipo toda la temporada. El Eibar supo defender la renta obtenida ante una UD ofuscada con su incapacidad para defender, crear y anotar. 

El Eibar, a la espera del resultado del Sporting, ha dormido como segundo, mientras el Deportivo, habitual referencia amarilla, se aleja a unos ocho puntos que se muestran casi inalcanzables a esta UD. El conjunto amarillo poco a poco se aleja del objetivo, a ese ritmo trotón al que el presidente hizo referencia no hace mucho.

A continuación les facilitamos el resumen del partido, la rueda de prensa de Lobera y la galería fotográfica. 





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